La “batalla cultural" llegó a Colombia: el Gobierno retiró más de 30 obras del Museo Nacional
De la Espriella ordenó retirar piezas vinculadas con la diversidad, el feminismo y la memoria histórica, en una ofensiva ideológica similar a la de Milei en Argentina.
<p>Buenos Aires, 17 octubre (NA) - El Museo Nacional de Colombia se convirtió en el nuevo escenario de la "batalla cultural" impulsada por el presidente de derecha Abelardo de la Espriella, luego de que su gobierno ordenara retirar más de 30 piezas de las exhibiciones permanentes de la institución, entre ellas obras y documentos vinculados con los derechos de las minorías sexuales, el feminismo, la violencia política y los acuerdos de paz. La decisión, ejecutada el 15 de octubre, afectó las salas “Hacer sociedad”, “Memoria y Nación” y “Fuerza, fe y sustancia”, donde quedaron paredes vacías y marcas de los objetos desmontados. Según informó el diario El Espectador, la medida alcanzó fotografías, afiches, documentos históricos y otras piezas que formaban parte del relato museográfico sobre la historia reciente del país. Entre los elementos retirados figuran afiches de las campañas presidenciales de Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro, dirigentes políticos asesinados en 1990, además del denominado “Balígrafo”, una pluma fabricada con un casquillo de bala utilizada durante la firma del Acuerdo de Paz de 2016 con las FARC. También desaparecieron testimonios de las luchas feministas, registros de movilizaciones LGBTIQ+ y el tarjetón de la Séptima Papeleta, iniciativa que impulsó la reforma constitucional de 1991. La intervención coincidió con el anuncio presidencial de una “contrarrevolución cultural” contra lo que De la Espriella denomina “wokismo”. El mandatario aseguró que no permitirá que antiguos integrantes de organizaciones guerrilleras sean presentados como héroes nacionales y ordenó revisar los contenidos de las instituciones culturales públicas. La ministra de Cultura, Paola Holguín, defendió la medida con el argumento de que el museo no debe convertirse en un instrumento de adoctrinamiento político ni promover interpretaciones sesgadas de la historia. También anunció una revisión de los criterios curatoriales y museográficos de los espacios bajo su jurisdicción. La decisión provocó cuestionamientos de especialistas, trabajadores culturales y organizaciones sociales, que denunciaron una intervención política sobre el patrimonio histórico. El sábado, más de 500 personas se manifestaron frente al museo de Bogotá para reclamar la restitución de las piezas. LA "BATALLA CULTURAL" EN ARGENTINA La ofensiva colombiana encuentra puntos de contacto con la política del presidente Javier Milei, cuyo gobierno también convirtió la disputa por la memoria histórica y el papel del Estado en la cultura en uno de sus ejes ideológicos. Aquí, esa confrontación se expresó mediante recortes presupuestarios, la reestructuración de organismos culturales y de derechos humanos, y el cuestionamiento de las interpretaciones históricas sobre la última dictadura militar. Entre las medidas figuran cambios en la estructura del Museo Sitio de Memoria ESMA y del Archivo Nacional de la Memoria, además de restricciones al financiamiento del cine nacional. Aunque las decisiones adoptadas en ambos países presentan diferencias, los dos gobiernos de derecha comparten la intención declarada de combatir lo que consideran una hegemonía cultural progresista. La controversia plantea así una discusión que trasciende las fronteras: hasta dónde puede intervenir el poder político en las instituciones encargadas de conservar y transmitir la memoria colectiva. Agencia NA</p>
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